{"id":3410,"date":"2023-01-24T12:13:15","date_gmt":"2023-01-24T12:13:15","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaextrabismos.com\/?p=3410"},"modified":"2023-02-03T12:53:31","modified_gmt":"2023-02-03T12:53:31","slug":"el-retorno-al-lugar-posible-por-gino-bailey","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaextrabismos.com\/index.php\/2023\/01\/24\/el-retorno-al-lugar-posible-por-gino-bailey\/","title":{"rendered":"\u00abEl retorno al lugar posible\u00bb. Por Gino Bailey"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"3410\" class=\"elementor elementor-3410\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-48c3a1d elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"48c3a1d\" data-element_type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-423baa1\" data-id=\"423baa1\" data-element_type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-0f957c0 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"0f957c0\" data-element_type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p>El espacio es uno de los fundamentos epistemol\u00f3gicos del orden civilizatorio de occidente (colonial, imperial, moderno y capitalista) y uno de los aspectos centrales tratados en el libro <i>La ciudad de los lugares posibles<\/i> (2022), pero ya no desde el urbanismo ni de la racionalidad cartogr\u00e1fica, sino como una cr\u00edtica est\u00e9tica y po\u00e9tica hacia las implicancias de vivir en las ciudades. El libro trata de ir m\u00e1s all\u00e1 del legado cr\u00edtico de Henri Lefebvre (2020) con su cl\u00e1sica obra de la producci\u00f3n social del espacio, puesto que no bastar\u00eda solo con producir socialmente el espacio en las ciudades para subvertir la racionalidad disciplinaria del capitalismo, sino que habr\u00eda que ir m\u00e1s all\u00e1, dotar de lugaridad a la vida en las ciudades. La posibilidad de producci\u00f3n siempre ha estado, en cada revuelta, en una manifestaci\u00f3n de arte, en la resignificaci\u00f3n de los espacios p\u00fablicos, sin embargo, el espacio adem\u00e1s de manifestarse en las grandes avenidas, grandes autopistas, consumo masificado, semaforizaci\u00f3n, aceleraci\u00f3n pendular de la casa al trabajo y un gran etc\u00e9tera que se ha ido institucionalizando con los siglos, ha intervenido nuestra concepci\u00f3n est\u00e9tica y relacional de vivir en el mundo.&nbsp;<\/p>\n<p>En el cap\u00edtulo <i>Econom\u00edas y espacio<\/i> se trata este aspecto modelar y ontol\u00f3gico. El espacio ha operado como un modelo sustitutivo de nuestro ser que nos atraviesa cuando salimos a la calle y experimentamos el atravesamiento de nuestra existencia conducida por dispositivos de control basado en la producci\u00f3n y la eficiencia. Sin embargo, esto no es un simple mecanismo, puesto que en parte es inconsciente, y en parte gozamos de \u00e9l.<\/p>\n<p>\u00abEsta sustituci\u00f3n mediante un modelo anticipatorio de la realidad, que nos coloca con el mundo de manera intermediada, limita la posibilidad de vivir en el mundo y conocerlo en su complejidad, ya que su imagen convierte a las ciudades en formas sin alma. De este modo se produce un espacio urbano basado en el c\u00e1lculo y en la m\u00e9trica, con lo que se descuidan el valor y las particularidades de sus habitantes, la cultura y la idiosincrasia de los territorios.\u00bb (Bailey y Espinosa, 2022, p. 230)<\/p>\n<p>No es que las metr\u00f3polis hayan dejado de existir. Estas siguen ah\u00ed con sus claroscuros y sombras de grandes rascacielos, en la vida que se recoge en la cuneta o debajo de las grandes carreteras concesionadas, donde es posible construirse un sitio para dormir. La racionalidad espacial, entendida como uno de los modelos arquet\u00edpicos de la existencia, geom\u00e9trico y abstracto de vivir en las ciudades, ha promovido la homogeneidad de la experiencia cotidiana, donde el tr\u00e1nsito es m\u00e1s importante que la vida desarrollada en sus intersticios.&nbsp; La diferencia es que hace cincuenta o sesenta a\u00f1os atr\u00e1s, la posibilidad de perderse y encontrarse en las ciudades y los barrios no estaba predeterminada, puesto que la estabilidad de las relaciones hac\u00eda que el principio de incertidumbre nos llevara al laberinto, otra clave de lectura que encontramos en el cap\u00edtulo Mitolog\u00eda del territorio y el lugar, del libro <i>La ciudad de los lugares posibles<\/i>.&nbsp;<\/p>\n<p>A trav\u00e9s del principio de Borges, en que el laberinto es aquel arquetipo irrepresentable del lugar, precisamente porque consiste en extraviarse y arrojarse a dicha experiencia, es que desde ah\u00ed se construye otra posibilidad de vivir en las ciudades y no solo de transitarlas: perderse, para encontrarse con la gente y su vida cotidiana.&nbsp; Cuando se recorre el viaje de Ulises en la Odisea en la isla de los lot\u00f3fagos, lo interesante est\u00e1 en que los viajeros y tripulantes que comen de la flor del loto se olvidan del objetivo; se pierden en una existencia que los une a los habitantes de dicha isla puesto que comparten la experiencia de comer del fruto. Es decir, que entran en el laberinto, una geograf\u00eda de lo no representable, del extrav\u00edo a partir de la experiencia. Experiencia que, si extrapolamos a lo urbano, no es posible programar, puesto que ah\u00ed yace su valor.&nbsp;<\/p>\n<p>Hoy la ciudad est\u00e1 en ruinas. La devastaci\u00f3n est\u00e1 en la predeterminaci\u00f3n de la vida cotidiana y no tan solo en las ruinas de aquello que expulsa las bondades del capitalismo: homeless, pobreza, desigualdad, violencia y crimen organizado. Es la ruina ante la posibilidad de florecer, que tambi\u00e9n est\u00e1 programada: un espacio 2.0. La racionalidad espacial del siglo XIX y XX ha migrado desde el urbanismo y el mercado de suelos a las aplicaciones de nuestros dispositivos m\u00f3viles, haciendo que las narrativas progresistas solo las podamos asumir de manera superficial.&nbsp;<\/p>\n<p>Vivimos en la ex-somatizaci\u00f3n de la experiencia cotidiana, que se explica como el aumento de las contradicciones entre hacer una cosa y decir otra. La disociaci\u00f3n subjetiva de la coherencia, que nos puede convertir en un demente capitalista al mismo tiempo que proclamamos los derechos humanos. Que dota de \u00e9pica y narrativa desde la academia y universidad a la lucha por el agua de las comunidades, al mismo tiempo que no vivimos en dicho territorio, y eso nos sirve para abultar alg\u00fan art\u00edculo acad\u00e9mico. Se dice una cuesti\u00f3n en una direcci\u00f3n y luego se falta al compromiso con aquella direcci\u00f3n, como si tener compromiso por algo fuera una mala costumbre de una cultura que evade la estabilidad. Como si la estabilidad fuera un resultado opuesto al del mercado.&nbsp;<\/p>\n<p>Hay que volver a los lugares, pero \u00bfa qu\u00e9 lugares? El libro <i>La ciudad de los lugares posibles<\/i> se plantea como una br\u00fajula gu\u00eda, que gira entre la discusi\u00f3n del espacio como modelo y los lugares, como posibilidad al rescate de un humanismo que tambi\u00e9n est\u00e1 en ruinas. El pos-humanismo, tal vez. La ciudad como un paisaje relacional, que pone la experiencia est\u00e9tica y existencial del lugar al centro: aquella cualidad del territorio que es \u00fanica e irrepetible en el mundo, donde se fusionan personas y artefactos, construcciones y sucesos. De ah\u00ed nuestra experiencia y la memoria de estar habitando en la tierra, que, como retorno del mito, debemos proteger. Algo de humanidad queda bajo los desechos de las aplicaciones para reencontrarnos, crear utop\u00edas posibles, donde podamos hacer el amor en la ciudad, aunque digan que est\u00e9 todo perdido y que nos aprontamos a la devastaci\u00f3n planetaria del Antropoceno.<\/p>\n<p><\/p>\n<p><strong>&nbsp;<\/strong><\/p>\n<p><strong>Referencias bibliogr\u00e1ficas:<\/strong><\/p>\n<p>&#8211; Bailey, G y Espinosa, F. (2022) La ciudad de los lugares posibles, Hermenaute, Badalona, 2022.<\/p>\n<p>&#8211; Lefebvre, H. (2020). La producci\u00f3n del espacio. Madrid, Capit\u00e1n Swing Libros.<\/p><p><br><\/p>\n<p><\/p>\n<p><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/revistaextrabismos.com\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/gino-300x300.png\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"300\"><\/p>\n<p><\/p>\n<p><strong>&nbsp;<\/strong><\/p>\n<p><strong>Gino Bailey Bergamin<\/strong> est\u00e1 dedicado a la investigaci\u00f3n de las estrategias de vida y subsistencia en ciudades y territorios en la era de la cat\u00e1strofe y el Antropoceno. Actualmente trabaja en la transformaci\u00f3n socioecol\u00f3gica de comunidades tradicionales pesqueras y en las econom\u00edas comunitarias. Adem\u00e1s emprende iniciativas que combinan m\u00fasica y poes\u00eda. Junto a Felipe Espinosa&nbsp; fue director de la Revista <i>El topo<\/i>&nbsp;(Valpara\u00edso, Chile) y con \u00e9l&nbsp; ha publicado diversos ensayos adem\u00e1s de la obra \u00abLa ciudad de los lugares posibles\u00bb, relativos al campo editorial Latinoamericano emergente junto al Boom del Cine chileno. Tambi\u00e9n ha investigado las capacidades comunitarias en territorios rurales con valor en el juego y la ni\u00f1ez. Fue coordinador de programas de investigaci\u00f3n acci\u00f3n con colectivos de artistas (agrupaciones corales, m\u00fasicos populares, poetas, entre otros) desarrollando comunidades de aprendizajes, residencias art\u00edsticas y planificaci\u00f3n cultural para incidir en municipios aislados de sudam\u00e9rica.<\/p>\n<p><br><\/p>\n<p><\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-3500\" src=\"https:\/\/revistaextrabismos.com\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/felipe-250x300.png\" alt=\"\" width=\"250\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/revistaextrabismos.com\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/felipe-250x300.png 250w, https:\/\/revistaextrabismos.com\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/felipe-852x1024.png 852w, https:\/\/revistaextrabismos.com\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/felipe-768x923.png 768w, https:\/\/revistaextrabismos.com\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/felipe-1278x1536.png 1278w, https:\/\/revistaextrabismos.com\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/felipe-1704x2048.png 1704w, https:\/\/revistaextrabismos.com\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/felipe-1024x1231.png 1024w\" sizes=\"(max-width: 250px) 100vw, 250px\" \/><\/p>\n<p><\/p>\n<p><br><\/p>\n<p><br><\/p>\n<p><br><\/p>\n<p><br><\/p>\n<p><br><\/p>\n<p><br><\/p>\n<p><br><\/p>\n<p><br><\/p>\n<p><b>Felipe Espinosa Parra<\/b> es soci\u00f3logo de la Universidad de Valpara\u00edso y mag\u00edster en Comunicaci\u00f3n Social de la Universidad de Chile. Realiza docencia en distintas universidades en sociolog\u00eda de la cultura y comunicaciones, metodolog\u00edas de investigaci\u00f3n, entre otros. Ha investigado sobre las industrias culturales en Chile en los dominios del cine, el libro y la m\u00fasica. Realiza consultor\u00eda para organizaciones p\u00fablicas y privadas en el \u00e1mbito de la salud, educaci\u00f3n y cultura. Es coautor del libro <i>La ciudad de los lugares posibles.&nbsp;<\/i><\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abHay que volver a los lugares, pero \u00bfa qu\u00e9 lugares? El libro &#8216;La ciudad de los lugares posibles&#8217; se plantea como una br\u00fajula gu\u00eda, que gira entre la discusi\u00f3n del espacio como modelo y los lugares, como posibilidad al rescate de un humanismo que tambi\u00e9n est\u00e1 en ruinas. El pos-humanismo, tal vez. 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