{"id":1486,"date":"2021-06-01T16:15:38","date_gmt":"2021-06-01T16:15:38","guid":{"rendered":"http:\/\/revistaestrabismos.com\/?p=1486"},"modified":"2022-07-15T09:54:17","modified_gmt":"2022-07-15T09:54:17","slug":"lecturas-sobre-el-ojo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaextrabismos.com\/index.php\/2021\/06\/01\/lecturas-sobre-el-ojo\/","title":{"rendered":"LECTURAS SOBRE EL OJO: el estallido de la mirada"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"1486\" class=\"elementor elementor-1486\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-38bf6761 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"38bf6761\" data-element_type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-a5b8c18\" data-id=\"a5b8c18\" data-element_type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-578f54b2 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"578f54b2\" data-element_type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p><\/p>\n<p><\/p>\n<p class=\"has-text-align-left has-black-color has-text-color has-medium-font-size\"><strong>1\u00aa lectura: la mirada eclipsada del poder&nbsp;<\/strong><\/p>\n<p><\/p>\n<p class=\"has-black-color has-text-color\">4 de julio de 2019 y el ojo de la c\u00e1mara nos muestra en todo su esplendor el ojo soberano del sol sobre el des\u00e9rtico territorio donde se&nbsp; levanta el <em>Observatorio La Silla, <\/em>mientras el innombrable presidente de la rep\u00fablica desarrolla un displicente discurso sobre la composici\u00f3n mineral de los seres humanos (\u201csomos polvo de estrellas\u201d, nos dice) y a medida que el astro se oscurece por la superposici\u00f3n de la luna, pareciera que reitera su llamado a cuidarse los ojos, a no mirar directamente la omnipotencia de sol. Unos meses despu\u00e9s, aquellos malos presagios que los eclipses traen consigo para las comunidades ind\u00edgenas, parecen haberse vuelto reales: son cientas las retinas da\u00f1adas, cientos los globos oculares reventados por los disparos de la polic\u00eda, desde que comienzan las manifestaciones del Estallido social. En este sentido, pareciera que el eclipse no era s\u00f3lo una advertencia astron\u00f3mica, sino tambi\u00e9n pol\u00edtica.<em> Met\u00e1fora \u00f3ptica del porvenir<\/em>&nbsp;puesto que en la medida en que avancen las protestas y aumente la represi\u00f3n policial, ya no ser\u00e1 posible observar el ojo del poder directamente; sin reforzar la mirada con unos lentes anti-impactos, resultar\u00e1 casi imposible eclipsar la mirada del poder. &nbsp;(Universidad Abierta de Recoleta, <em>Los ojos del estallido<\/em>, 2020).&nbsp;<\/p>\n<p><\/p>\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-medium-font-size\"><strong>2\u00aa lectura: el <i>blanco<\/i> al que apuntar<\/strong><\/p>\n<p><\/p>\n<p class=\"has-black-color has-text-color\">Fue una lectura quiz\u00e1s imprevista (palabra que no s\u00f3lo plantea la imposibilidad de prever algo, sino tambi\u00e9n de no verlo), porque a\u00fan acostumbrados al desmedido uso de la fuerza policial, nadie se esperaba que el blanco espec\u00edfico y sistem\u00e1tico de ataque a los manifestantes de todo Chile fueran los ojos, la mirada. Al punto que, a casi dos a\u00f1os del inicio del Estallido, son m\u00e1s de 460 las v\u00edctimas de traumas oculares que han quedado sin una reparaci\u00f3n m\u00e9dica y psicol\u00f3gica; sin una investigaci\u00f3n judicial que pueda determinar qui\u00e9nes fueron los carabineros responsables de los da\u00f1os causados. Este abandono por parte del Estado no deber\u00eda extra\u00f1ar, puesto que para el actual gobierno y sus sectores conservadores, nunca se ha tratado de v\u00edctimas, sino de heridos de guerra pertenecientes al \u201cpoderoso enemigo\u201d al que sigue siendo necesario combatir.&nbsp;<\/p>\n<p><\/p>\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-medium-font-size\"><strong>3\u00aa lectura: Pero, por qu\u00e9 los ojos<\/strong><\/p>\n<p><\/p>\n<p class=\"has-black-color has-text-color\">Si el ojo ha sido el \u00f3rgano sistem\u00e1tico al que apuntar por parte de las fuerzas policiales, esto no se debe simplemente al uso desmesurado de la fuerza en su intento por restablecer el orden p\u00fablico, ya que aquello que los ojos -as\u00ed como la lente que graba- viene a alterar es la \u201cdominaci\u00f3n\u201d de la mirada. Los ojos de quienes se manifiestan, su multiplicaci\u00f3n en el espacio p\u00fablico, interrumpen la placentera hegemon\u00eda de la mirada vigilante, por lo que para el cuerpo policial este ojo es un <em>otro<\/em> distinto, un cuerpo siniestro que ahora le observa o registra y cuyos peligros es necesario controlar. Si bien, la polic\u00eda necesita de estas extra\u00f1as miradas para justificar el uso de la violencia, la perversidad de su goce radica tambi\u00e9n en&nbsp;<em>destruirlas<\/em>&nbsp;una vez sorprendida; eliminar toda aquella mancha o nuevo destello que amenace y registre el orden simb\u00f3lico donde la polic\u00eda es la que&nbsp; tiene el poder de observaci\u00f3n. De all\u00ed, el nuevo riesgo que significa la implementaci\u00f3n de la c\u00e1mara Go-pro para verificar el actuar policial, puesto que una vez m\u00e1s este nuevo ojo es parte de su armamento, el dispositivo que re-fuerza su mirada como prueba o testimonio ante la justicia. Todos sabemos a estas alturas que tambi\u00e9n se trata de un b\u00e9lico videojuego cuya memoria es posible &nbsp;alterar. &nbsp;(Byung Chul-Han, <em>La expulsi\u00f3n de lo distinto<\/em>, 2017)<\/p>\n<p><\/p>\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-medium-font-size\"><strong>4\u00aa lectura: la mirada infame<\/strong><\/p>\n<p><\/p>\n<p class=\"has-black-color has-text-color\">Si recordamos algunas pr\u00e1cticas medievales de castigo, los suplicios y la horca en la plaza p\u00fablica eran parte de todo un engranaje o \u201cpo\u00e9tica\u201d de la crueldad, donde a mayor grado de dolor aplicado m\u00e1s grande era la magnificencia del rey. Si en la literatura filos\u00f3fica esto se describe como el \u201cresplandor de los suplicios\u201d, es porque precisamente estos castigos deb\u00edan hacerse visibles para toda una regi\u00f3n. Castigar era entonces un ejercicio de expansi\u00f3n territorial para que la luz teol\u00f3gica y cegadora del poder pudiera resultar en todos lados ejemplar. Pero cuando la condena no alcanzaba la muerte, el castigo del rey consist\u00eda en dejar una \u201cmarca de infamia\u201d que permitiera reconocer a todo aquel(la) que, directa o indirectamente, desafiara su poder. Desde esta perspectiva, aquel intencionado abandono de las v\u00edctimas de trauma ocular desde que comenz\u00f3 el Estallido, lo que hace evidente es el s\u00e1dico deseo de mantener esa marca de infamia como un castigo ejemplificador por el atrevimiento a manifestarse, por querer mirar de frente el ojo soberano del poder.&nbsp;Lo que este mismo relato hist\u00f3rico cuenta, es que lo que arranc\u00f3 definitivamente al castigo de la esfera p\u00fablica, no fue \u00fanicamente la invenci\u00f3n de nuevas tecnolog\u00edas del poder, sino que el p\u00fablico que asist\u00eda a esta \u201cteatralidad\u201d del castigo, comenzar\u00eda a solidarizar con las y los condenados haciendo crecer a\u00fan m\u00e1s su \u201cleyenda\u201d. Quiz\u00e1s por eso la resignificaci\u00f3n inmediata que vino por parte del movimiento social fue: \u201cNos quitaron los ojos, pero ahora podemos ver m\u00e1s\u201d, para arrancarle la jerga b\u00e9lica al presidente de la boca y enrostrarle su propia criminalidad. \u201cVivir sin paz es peor que no ver\u201d, nos dir\u00e1 Gustavo Gatica; \u00abNo ha habido perd\u00f3n de nadie\u00bb, se\u00f1ala Fabiola Campillay. (Michel Foucault, <em>Vigilar y castigar<\/em>, 2012).&nbsp;<\/p>\n<p><\/p>\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-medium-font-size\"><strong>5\u00aa lectura: el pan\u00f3ptico ciego<\/strong><\/p>\n<p><\/p>\n<p class=\"has-black-color has-text-color\">Si algo queda de aquel pan\u00f3ptico que describ\u00eda la espacialidad y funcionamiento de los recintos institucionales (ver sin ser visto), cuya \u201carquitectura de la luz\u201d vigilante pretend\u00eda traspasar los muros y proyectarse hacia todo el campo ciudadano, pareciera que actualmente este ojo, es un ojo medianamente ciego y negligente. Debido a la sobrepoblaci\u00f3n y precariedad de los recintos penitenciarios, centros del Sename, hospitales, escuelas p\u00fablicas y particulares subvencionadas, apenas es posible contar con un sistema eficaz de registro y seguimiento de las conductas, de los distintos abusos de poder u otros eventos que ocurren diariamente dentro de estos espacios.&nbsp;<\/p>\n<p class=\"has-black-color has-text-color\">Es 18 de noviembre de 2020 cuando Carabineros irrumpe en la residencia Carlos Marcera del Sename (Talcahuano), baleando a dos menores fuera de cualquier tipo protocolo. Si uno de los emblemas de este gobierno era \u201cLos ni\u00f1os primero\u201d, no hubi\u00e9ramos querido saber cu\u00e1l era el emblema siguiente. (Gilles Deleuze, <em>El poder. Curso sobre Foucault<\/em>, 2014)<\/p>\n<figure id=\"attachment_1492\" aria-describedby=\"caption-attachment-1492\" style=\"width: 1881px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-1492\" src=\"http:\/\/revistaestrabismos.com\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/dibujo-estallido.jpg\" alt=\"\" width=\"1881\" height=\"2520\" srcset=\"https:\/\/revistaextrabismos.com\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/dibujo-estallido.jpg 1881w, https:\/\/revistaextrabismos.com\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/dibujo-estallido-224x300.jpg 224w, https:\/\/revistaextrabismos.com\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/dibujo-estallido-764x1024.jpg 764w, https:\/\/revistaextrabismos.com\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/dibujo-estallido-768x1029.jpg 768w, https:\/\/revistaextrabismos.com\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/dibujo-estallido-1147x1536.jpg 1147w, https:\/\/revistaextrabismos.com\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/dibujo-estallido-1529x2048.jpg 1529w, https:\/\/revistaextrabismos.com\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/dibujo-estallido-1024x1372.jpg 1024w\" sizes=\"(max-width: 1881px) 100vw, 1881px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-1492\" class=\"wp-caption-text\"><br><em>Estudio del desgarro II<\/em>. Aldo Alcota (Dibujo)<br><br><\/figcaption><\/figure>\n<p><strong style=\"color: #000000; font-size: 1.25em;\">6\u00ba lectura: la met\u00e1stasis del ojo<\/strong><\/p>\n<p><\/p>\n<p class=\"has-black-color has-text-color\">Una de las apuestas ha sido entonces multiplicar el ojo, traspasarlo. Hacer ver la vigilancia como algo positivo, entregar la labor de control a los propios ciudadanos. En este sentido, uno de los hechos que festej\u00f3 el actual gobierno, junto a todo su aparataje medi\u00e1tico, fue cuando los barrios se organizaron durante la Revuelta social -en un despliegue no antes visto desde la Unidad Popular- a trav\u00e9s de los \u201cchalecos reflectantes\u201d con el prop\u00f3sito de contener los saqueos, e incluso los intentos de movilizaci\u00f3n sectorial. Aquello que tambi\u00e9n pudo ser le\u00eddo como el reencuentro de la comunidad a trav\u00e9s de la identificaci\u00f3n de un \u201cenemigo com\u00fan\u201d es tambi\u00e9n el correlato de una serie de ajusticiamientos o linchamientos ciudadanos que se ven\u00edan dando desde antes del Estallido. Pero, lo que esta incorporaci\u00f3n del castigo por parte de la sociedad civil tambi\u00e9n manifiesta, no s\u00f3lo es el deseo de tomar la justicia por sus propias manos, sino que es la prueba de su <i>impotencia<\/i>. Perdido el espacio p\u00fablico como el lugar donde surge la pol\u00edtica, la canalizaci\u00f3n de los miedos individuales, los deseos identitarios y la pertenencia a una comunidad, los lazos entre las personas parecen reafirmarse al momento de identificar al enemigo p\u00fablico al cual desnudar y golpear en la calle; al cual amarrar con papel alusa en un poste y aplicarle quemaduras de cigarro en el cuerpo, infringi\u00e9ndole distintos tipos de dolor. El ojo morboso que lo graba y lo sube a las redes sociales tambi\u00e9n es parte de este dispositivo de castigo, de este obsceno goce en el que una comunidad reafirma sus lazos cuando encuentra un chivo expiatorio en el cual depositar su temor y frustraci\u00f3n. En Chile, todo lo que se nos ha presentado como \u201cdelincuencia\u201d. (Felipe G\u00e1lvez, <em>Rapaz<\/em>, 2018; Sygmunt Bauman <em>En b\u00fasqueda de la pol\u00edtica<\/em>, 2001; Slavoj \u017di\u017eek, <em>La met\u00e1stasis del goce<\/em>, 2005).<\/p>\n<p><\/p>\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-medium-font-size\"><strong>7\u00aa lectura: el pan\u00f3ptico psicol\u00f3gico<\/strong><\/p>\n<p><\/p>\n<p class=\"has-black-color has-text-color\">Aquella informaci\u00f3n que se hizo cada vez m\u00e1s abundante por las redes sociales durante el Estallido, nos mostr\u00f3 que tras aquella aparente sensaci\u00f3n de libertad o libre expresi\u00f3n que propiciaban plataformas como Facebook, Instagram, Twitter, entre otras, el control y censura de los contenidos se hizo cada vez m\u00e1s expl\u00edcitos. De pronto, determinados contenidos que mostraban el abuso del poder policial o militar ya no se pod\u00edan ver o subir a la red. Se bloquearon cuentas de diferentes usuarios que manifestaban su descontento por incitar al odio o a la violencia. Un filtro censur\u00f3 videos o fotograf\u00edas consideradas riesgosas o de alto impacto para los usuarios. Aquel pan\u00f3ptico digital se hac\u00eda cada vez m\u00e1s patente en lo que era dado publicar o no; en aquello que era confiable o no de observar. Un oscuro juez era capaz de dirimir cu\u00e1ndo est\u00e1bamos ante fake news y cuando no. De pronto surg\u00eda ante nosotros una sofisticada forma de vigilancia predictiva, esta vez no ya sobre los cuerpos, sino en relaci\u00f3n a la sutil red de comportamientos psicol\u00f3gicos dentro del espacio virtual. (Byung Chul-Han, <em>Psicopol\u00edtica<\/em>, 2014)<\/p>\n<p><\/p>\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-medium-font-size\"><strong>8\u00aa lectura: el pan\u00f3ptico a\u00e9reo<\/strong><\/p>\n<p><\/p>\n<p class=\"has-black-color has-text-color\">Pero si tambi\u00e9n de los cuerpos se trata, la sofisticaci\u00f3n de una mirada de control y vigilancia permanente del espacio social, ha estado dada este \u00faltimo tiempo por la compra de drones como parte de la dotaci\u00f3n policial. Lo anterior, focalizado como una \u201cestrategia de seguridad y orden p\u00fablico\u201d, no precisamente implementada cuando los \u00edndices de delincuencia y narcotr\u00e1fico se disparaban en el pa\u00eds, sino en un contexto de manifestaciones cada vez m\u00e1s constantes y masivas, lo que hacia mediados de junio de 2020 se traduc\u00eda en m\u00e1s de 80 personas detenidas como resultado de esta vigilancia \u00e1rea. Uno de aspectos que nos advierte la filosof\u00eda tecnol\u00f3gica, no es \u00fanicamente la capacidad del dron de sostener una vigilancia geoespacial cada vez m\u00e1s continua e ilimitada, en virtud de la captaci\u00f3n, fusi\u00f3n y archivo de una serie de registros visuales, sonoros, etc., sino sobre todo su \u201cesquematizaci\u00f3n\u201d de las formas de vida. Lo importante aqu\u00ed es monitorear (\u201czoomear\u201d) el comportamiento y\/o actividades de las personas, para detectar la anomal\u00eda, lo extra\u00f1o, lo irregular, lo distinto. Este ojo que \u201cve todo, todo el tiempo\u201d sin que pueda ser percibido, opera precisamente sobre el movimiento social, en relaci\u00f3n sus gestos y figuras disidentes del orden establecido. En el contexto chileno, la anomal\u00eda de un pueblo que se vuelve a rearticular dentro de su competitivo individualismo. (Gr\u00e9goire Chamayou, <em>Teor\u00eda del dron<\/em>, 2016).&nbsp;<\/p>\n<p><\/p>\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-medium-font-size\"><strong>9\u00aa lectura: la mirada org\u00e1nica<\/strong><\/p>\n<p><\/p>\n<p class=\"has-black-color has-text-color\">Lo que aquella c\u00e1mara tambi\u00e9n graba son las im\u00e1genes de manos que hilvanan un ojo. La mirada, nos dice, es algo que se urde, que se borda y organiza. Una mirada textil donde confluyen cuerpas y cuerpos para trenzar o entrelazar sus ojos; para unir aquellos cabos sueltos que forman el tejido social. De este modo un nuevo pueblo aparece -o se hace visible- en la medida en que se hilvana una mirada com\u00fan. La revuelta pol\u00edtica estalla cuando convergen, desde su autonom\u00eda, los estudiantes \u201csecundarios\u201d, el movimiento feminista, las comunidades ind\u00edgenas, el movimiento de las disidencias sexuales, las agrupaciones de pobladores, las barras bravas, los grupos ambientalistas, entre otros muchos actores. En esta confluencia, el ojo de la c\u00e1mara tambi\u00e9n nos muestra una danza alegre, desafiante e infantil alrededor de la barricada, especie de ritual en torno al fuego, donde las personas vuelven tomarse de las manos. Una <em>mirada org\u00e1nica<\/em>, donde tambi\u00e9n somos esos animales con ideas que se articulan y re\u00fanen en distintos ecosistemas (ollas comunes, juntas de vecinos, cabildos abiertos, etc.). Entonces parece necesario una nueva \u201cconstituci\u00f3n\u201d, en todas las acepciones que esta palabra pueda tomar en el porvenir. (Universidad Abierta de Recoleta, <em>Los ojos del estallido<\/em>, 2020; Jacques Ranci\u00e8re, <em>El desacuerdo<\/em>, 1998).<\/p>\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-medium-font-size\"><strong>10\u00aa lectura: <em>Revista Extrabismos<\/em><\/strong><\/p>\n<p><\/p>\n<p class=\"has-black-color has-text-color\">\u00bfD\u00f3nde entonces poner la mirada? El <em>extrabismo<\/em> nos habla de la desviaci\u00f3n del ojo; el ojo cotidiano que se desalinea de su normal funcionamiento. La mirada puesta en distintas partes, o bien, el viaje de&nbsp; distintas miradas que se alejan y entrecruzan en lo infinito. El <em>extrabismo<\/em> es la mezcla, lo mestizo. Un ojo asombrado por lo real; otro que vuela en la imaginaci\u00f3n y la libertad que surge en la periferia. El <em>extrabismo<\/em> en su electricidad conecta las correspondencias entre las artes. No traza l\u00edmites, porque naufraga en el mapa de intensidades po\u00e9ticas. El <em>extrabismo<\/em> es un extra\u00f1o animal que vagabundea al encuentro de otros seres disidentes. Se gest\u00f3 desde la virtualidad cuando el mundo cerraba sus fronteras. El <em>extrabismo<\/em> es quiz\u00e1s un \u00f3rgano nacido en medio de los pastizales latinoamericanos. De lo \u00fanico que sabe es de riesgos, latencias y tendones: necesita articular aquello que se proyecta desde sus ojos. <em>Revista&nbsp;Extrabismos<\/em> es el panal multiplicando la mirada. La colmena cantando al borde del abismo. &nbsp;<\/p>\n<p><\/p>\n<p class=\"has-black-color has-text-color\">\n<\/p><p><\/p>\n<p><\/p>\n<p><\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Revista Extrabismos descompone su mirada a partir de distintas lecturas que surgen y giran en torno al Estallido social. Como respuesta a la violencia de Estado que dej\u00f3 a muchas y muchos manifestantes en una total o parcial  ceguera, la belleza de unas pupilas que volvieron a urdirse en m\u00faltiples gestualidades. Compartimos aqu\u00ed, lo que tambi\u00e9n se derrama de nuestros ojos.<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":1546,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[6],"tags":[],"class_list":["post-1486","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-panoptico"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistaextrabismos.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1486","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistaextrabismos.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistaextrabismos.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaextrabismos.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaextrabismos.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1486"}],"version-history":[{"count":102,"href":"https:\/\/revistaextrabismos.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1486\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2364,"href":"https:\/\/revistaextrabismos.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1486\/revisions\/2364"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaextrabismos.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1546"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistaextrabismos.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1486"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaextrabismos.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1486"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaextrabismos.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1486"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}